lunes, diciembre 11, 2006

La mar se yesa

La mar se yesa espesa de canto volátil.
La fruta madura su cáscara de mentira.
El ollejo de la manzana aplastada se oscurece.
No hay néctar ésta vez.

A la playa llegan los restos que no endurecieron.
Algas tristes despedazadas de su tribu de los brazos alegres.
Las alegres con la vida.
Total el tiempo no pasa escondidos en las tabernas.

Sobre las rocas posa el lepidóptero ávido de ti.
De tus manitas alegres, alegres, alegres, ingenuas.
Cándidas al paso de las penas.

El viento me sabe a sal desesperada, por quedarse en mis bolsillos de papel.

Y el agua me parece enamorada, oscura y penetrante, aún no la veo.
En la tierra se ha perdido.

Naufrangando, voy en mi bote, con sus velas de mil colores.
Amarillas, tienen el alma.
Todas las flores asustadas.

Y en mi rancho, habitan viejas.
Escondidas, en las madrigueras.
Esperando la noche oscura.
Para hacer fuerza con sus raíces.

Mármol negro, me lleva el viento.
Azucenas, me arrepiento.
Margaritas pisan el cielo.
Y a tu tumba...aguaceeeeeeeeeeros.

Una piñata me habló.
De lo que pasa por dentro.
Vine a verte en tu jardín.
De árboles desnudos.
Por el hielo de tus pétalos negros.